| Premio Nico Boestch: "Se buscan héroes con ganas de cambiar el mundo" |
| Escrito por Carmen Gloria Gorigoitía, miembro Grupos de Desarrollo y Coordinadora Encuentros Desafío |
| Lunes, 19 de Enero de 2009 13:57 |
|
La gran sala de Casapiedra estaba repleta. Después supe que asistimos unas mil quinientas personas, muchos jóvenes. El ambiente se inundó de energía y vitalidad. La tecnología estaba al servicio de los espectadores, tres pantallas gigantes dispuestas y transmisión on line gracias a Media Stream que nos conectaba con el mundo ¡full tecnología! El Seminario comenzó con la bienvenida de Alan Farcas, Director Ejecutivo de Endeavor Chile, quien explicó el trabajo que había significado para su equipo llevar a cabo este seminario y luego anunció que esta actividad sería diferente a muchas y que su estilo informal de vestir se debía al ánimo que quería transmitir. Mencionó algunos datos sobre la actividad emprendedora en Chile y Latinoamérica, destacó resultados del último informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) que ubica a las mujeres chilenas en uno de los lugares más bajos de Latinoamérica e incentivó a trabajar por mejorar esta cifra. Para comenzar, nos invitó a conversar con la persona que estaba sentada en la fila de adelante. Cada uno ocupó su turno para la presentación y aprovechamos de intercambiar tarjetas. Toda la sala estaba en lo mismo. Luego de este relajado y cercano saludo abrió el seminario Sven Von Appen, Presidente de Endeavor Chile y reconocido empresario naviero. Se mostró contento por el elevado número de jóvenes asistentes. Nos confidenció que prefería no leer lo que traía escrito y decidió sólo transmitir su fuerza emprendedora que en años pasados lo impulsó a tomar un gran desafío empresarial y que hoy le permite disfrutar de sus logros y preocuparse de su familia, y dedicar tiempo a incentivar a sus nietos en la búsqueda de su propio sentido de vida. Y así fueron exponiendo destacados emprendedores y empresarios: Leo Prieto, Nico Orellana, Niven Postman, Michelle Boisier, Paulina Peñaloza, Wilson Poit, Kenneth Gent, José Antonio Barriga y Daniel Daccarett. Escuché una y otra vez conceptos como pasión, perseverancia, equipo y confianza y también el reclamo por la calidad deficiente de nuestra educación, la cual no considera a fondo el aprendizaje de habilidades y materias necesarias para emprender. En el primer break aproveché de salir a responder llamadas perdidas y me encontré con mis amigos Pedro Arellano y Denis Gallet, quienes habían sido citados por Alan Farcas el día anterior. Los saludé y acompañé mientras ubicaban a Farcas. Luego los dejé para no importunar y más tarde, una vez que los vi desocupados, volví a acercarme a ellos y les pregunté cómo sería su participación. Me contestaron muy sencillamente, “nos premiarán”. Los felicité con aprecio y volvimos a la sala para escuchar a los expositores. La mañana fue larga y muy ágil, había espacio también para el re-emprendimiento: escuchamos la experiencia de personas que fracasaron y se volvieron a levantar. Fue impresionante escucharlos en ese gran escenario con humildad en su palabra, compartiendo su experiencia, dejando entrever la fuerza que no se amilana. El seminario estaba siendo fascinante por la cantidad y diversidad de expositores y por el alto número de jóvenes asistentes que permitía presagiar un futuro distinto.
La última exposición fue cerrada con una escena de cine en la que Al Pacino alienta a un equipo de futbol americano, esforzándose en despertar en cada uno de ellos la fuerza combativa en su faceta más primitiva para ir tras el logro anhelado, donde los medios utilizados olvidan al que está al frente o al lado, enardeciendo los ánimos haciéndote ver en el otro solo a un adversario u oponente al objetivo personal. La atmósfera quedó potenciada de una energía que estremeció mi corazón. Al término, lo mejor, como en las bodas de Caná. Subieron al gran escenario Alberto “Tito” Gana y Viviana Izzo, socios en Latitud90 y viuda de Nicolás Boetsch. Ambos en representación de la recientemente creada Fundación Forja Chile, patrocinadores de este seminario. Viviana comentó y reforzó las tres o cuatro capacidades que debe poseer un emprendedor, mencionadas por los expositores, pero advirtió que existía una que no había sido nombrada y que sí era practicaba por Nico, “el amor”. Recordó en hermosas imágenes parte de la vida de su marido, una sonrisa y una mirada que muchos de los presentes conocimos y que hicieron caer lágrimas sobre las mejillas de algunos, sobre las mías también por lo que me imaginé vendría a continuación. Tito, su socio, reconoció no acostumbrarse aún a estar sin su presencia y leyó palabras de San Agustin como manifestación de su presencia allí, “morir no tiene trascendencia. No cuenta. Yo sólo fui al otro lado del camino. Todo se queda tal cual como estaba. Yo quedo yo y ustedes quedan ustedes. La vida que compartimos con amor queda como fue. Lo que fuimos el uno para el otro aún es así. Menciónenme como siempre. Hablen de mí como siempre y no en forma diferente. No se pongan tristes ni solemnes. Ríanse de las cosas que siempre nos hicieron reír. Alégrense y piensen en mí. Recen por mí. Hablen de mí como siempre lo han hecho, sin emoción y sin un ápice de tristeza. Todo lo que significaba la vida para nosotros sigue vigente. ¿Qué es la muerte? Es algo que ocurre a diario. ¿Acaso voy a desaparecer de tu vida, porque no me ves? No estoy lejos, solamente al otro lado del camino. Yo los espero. Todo está bien”. Alguien dijo en algún lugar que Nicolás había sido un visionario, un héroe para miles de personas, esencialmente un hombre bueno y mencionó que también había sido parte de un grupo DESAFIO. Viviana y Tito fueron los encargados de anunciar la entrega del Premio Nico Boetsch “Premio a la alegría y amor por emprender”, cuya distinción recayó en el emprendedor que encarna la personalidad luminosa de Nico, con el propósito de rescatar y promover su tremendo ejemplo. Hubo redoble de tambores y sin más resonó el nombre de Pedro Arellano junto a su socio Denis Gallet. Pedro, visiblemente emocionado agradeció el premio en nombre de ambos, reafirmó lo dicho por Viviana respecto al amor por el prójimo, expresó su desacuerdo con la escena protagonizada por Al Pacino y motivó a utilizar otras formas de relacionarnos, mirarnos a los ojos, aprender de la fragilidad del otro. La energía del ambiente ya no era la misma, la adrenalina de la mañana se había transformado en paz, esa paz que deseó Pedro para todos los presentes. Me alegra haber estado ahí, me alegra que el selecto jurado haya distinguido a estos tremendos hombres que por sobre todo aman al ser humano y quienes son capaces de reconocer en la fragilidad del prójimo a un hermano, todos hijos de un mismo Padre. Me alegra haberlos acompañado en ese emocionante momento y también hoy día me alegra apoyarlos, junto a muchos, en la responsabilidad de incentivar y promover los valores que Nico Boetsch encarnaba.
Miembros del jurado que otorgó el premio: • Viviana Izzo, “Socia” del Emprendimiento “Boetsch-Izzo”
|