Testimonios asistentes al Encuentro en Lo Alto
Escrito por Equipo Desafío   
Lunes, 26 de Enero de 2009 14:37
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Testimonios asistentes al Encuentro en Lo Alto
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Desde que realizamos el primer Encuentro en Lo Alto el año 2006, han asistido más de 700 personas de lo más diversos mundos. Jóvenes, empresarios, pobladores, sacerdotes, religiosos y no creyentes, personas con discapacidad, estudiantes y políticos, han subido a Lo Alto,  y ahí, en el contexto del silencio de la montaña y la inmensidad de su paisaje, han compartido tres días de encuentro, oración, y reflexión personal y comunitaria

Aquí 10 asistentes a los encuentros de años anteriores comparten contigo cómo fue su experiencia al subir a Lo Alto… que han asistido a encuentros anteriores:

Claudio Orrego, alcalde de Peñalolen

 

"Subir a lo Alto es un acto de querer encontrar, hay una declaración de voluntad de algo altnuevo. Alejarse del sistema y atreverse a parar, es una oportunidad  para ver y quizá apreciar lo que está al lado y nunca lo has mirado. Hay que salirse de la rutina para poder volver a ella con otro ánimo y poder cambiarla. Hoy como nunca antes he estado volcado hacia afuera, Lo Alto es un tiempo para mí, para volver a la fuente, para sacar energías. Mientras más me encuentro conmigo, mejor me doy a los demás, si no, soy como una vela que se consume. Esto cuesta entenderlo porque hay una tremenda tendencia a volcarse hacia fuera.  Mirar nuevamente mi misión fue una gran posibilidad. Tengo claro que lo que a mí me llama es servir y transformar la sociedad a través de la transformación de los corazones. Pero esto que me sale tan natural en lo laboral me cuesta mucho vivirlo con mis pares: las personas del mundo político, allí sí que me cuesta vivir mi vocación y con esa misión me quedo."

 

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Pipo Soffia, estudiante universitario

 

"Para mí Lo Alto fue lo más parecido al final feliz de un cuento.  Hoy en día voy a cumplir 23 años y la primera vez que fui a lo Alto tenía 21 recién cumplidos.
Yo participo en un movimiento cristiano ecuménico llamado "Fondacio, Cristianos para el mundo" y luego de un roaltmántico reencuentro  después de 2 años de búsqueda al salir del colegio, se me abrió la oportunidad de ir en un viaje maravilloso por Europa, donde pude re-encantarme con mi fe, con mi vocación de servicio y por sobre todo, reconectarme con Dios. A la vuelta de este viaje se me presentó la opción de ir a lo Alto, sin saber nada de él, decidí asistir.
Un día jueves en la noche partimos con 4 amigos de la comunidad de jóvenes. El viernes pudimos entrar en contacto con este espacio increíble. La energía que había en el salón, la buena onda con que todos se miraban, me enamoró. Encontré un lugar en mi país donde pude canalizar todo ese potencial adquirido. Un espacio que me ayudó a encarrilar mi motivación, ponerle un objetivo y así permitir que todo lo vivido no fuese en vano.
El 2008 repetí la experiencia, y fue increíble como esta vez la sorpresa nos la dio Dios mismo. Rompiendo todos los esquemas y mostrándome que en la vida nada es seguro, salvo su amor. Lo potente es que me lo mostró con personas, con actitudes, con acciones. Gente que está dispuesta a cambiar el mundo, aunque partir parezca difícil y todo se vea cuesta arriba. Invito a todos a vivir la experiencia, vale la pena. Es rico poder descubrir dónde ayudar, saberse útil para una misión y poder encontrar la fuerza interior en compañía de sus hermanos."

 

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