Felicidad y solidaridad ¿qué es antes?
Miércoles, 08 de Junio de 2011 16:08

 

altNadie duda que la felicidad es un anhelo de todo ser humano. Cada cual está en un cotidiano camino y, a veces lucha, por conquistarla para sí. No siempre resulta fácil, pero nadie abandona esta esencial tarea. Pero ¿en qué medida la felicidad de cada persona, cuando se logra, se relaciona con los demás? O, mejor, ¿cómo se comporta una persona feliz en relación a sus semejantes? ¿Existe una relación entre la felicidad y la solidaridad?

 

Algunos estudios y escritos recientes dan cuenta de un interesante vínculo entre esas dos dimensiones. Según una investigación de Idealistas.org y la agencia Too Much, las personas felices se implican más en iniciativas solidarias y se sienten más responsables de lo que dejarán a las generaciones futuras, estando más motivadas para cambiar lo que sea necesario para ese legado...

 

Por su parte, Gretchen Rubin, autora norteamericana del best-seller "The Happiness Project", indica que "la gente feliz se interesa más por los problemas de las personas a su alrededor, dedica más tiempo a ayudar a los demás y es más proclive a hacer voluntariado que a donar dinero". Según ella, la felicidad le da a la gente la estabilidad emocional para mirar a su entorno, mientras que la gente menos feliz está más predispuesta a la desconfianza, soledad y preocupación por sus propios problemas.

 

Es esperanzador constatar que la felicidad "estimula" comportamientos empáticos y altruistas, lo que lleva a poner la atención en ella. Todo lo que la sociedad haga para hacer felices a sus miembros redundará, tarde o temprano, en solidaridades de distinto tipo. La mayor equidad, la igualdad de oportunidades, el respeto por el ser humano y la creación conllevarían mayor bienestar general, más felicidad y, en consecuencia, mayor solidaridad. Suena muy bien.

 

Sin embargo, es posible también invertir la relación entre felicidad y solidaridad. Y es que la solidaridad en sí misma también es capaz de "generar" felicidad. Así lo exclama la realidad; ver a las personas realizando acciones solidarias es sólo una de las evidencias. Los actos generosos cotidianos, el voluntariado, entre otros, casi siempre se inician, realizan y terminan con sonrisas, las que revelan un contento mucho más profundo del alma.

 

Por otra parte, ¡tantas veces se oyen testimonios de personas solitarias y entristecidas que, mediante la realización acciones generosas y solidarias, rompieron su gris burbuja de infelicidad!

 

Podemos decir entonces que no sólo las personas felices son más solidarias sino que las personas solidarias son más felices. O, a lo menos, se abren a una dimensión luminosa de la felicidad: el encuentro con el prójimo. Y nadie queda igual después de este feliz acontecimiento. Por tanto, un buen consejo sería: Si te sientes "solitario" sé "solidario".