| Mirar, caminar y volar |
| Escrito por Equipo Desafío |
| Miércoles, 28 de Septiembre de 2011 19:55 |
|
Hace algunas semanas reflexionaba junto a unos amigos que, frente a tanto desencuentro, rabia, violencia e intolerancia que hemos venido acumulando como sociedad chilena, cuál sería el nuevo golpe, el nuevo terremoto, que la naturaleza nos ofrecería a fin de volver a lo esencial, recuperar la confianza y experimentar la fraternidad.
Hoy, cuando estos 21 hermanos nuestros han levantado el vuelo, no puedo dejar de conmoverme al ver nuevamente un país que, tocado por la tragedia, vive por una parte el duelo contenido en estos meses de confusión y desconcierto y, por otra, el profundo anhelo de reencuentro y comunión.
¿Qué decir entonces cuando la razón no tiene palabras y sólo el abrazo como las lágrimas tienen lugar y sentido? Quizás es el momento de meditar y callar, para que ese silencio que nos cubre nos permita escuchar nuevamente el llamado esencial de quienes nos han precedido y que con su legado nos recuerdan que la felicidad sólo se encuentra en el donarse y servir.
Quizás es el tiempo de reflexionar sobre lo que nos ha dificultado caminar: la mezquindad, la inequidad, el resentimiento, lo venenoso del prejuicio, la descalificación que mata silenciosamente. Es ya tiempo de comprender que cada vez que apuntamos al otro con el dedo acusador, hay otros tres dedos que apuntan hacia nosotros. Es sin duda el tiempo de hacernos cargos de las oscuridades que nos encierran, pero también de la fuerza luminosa del encuentro que nos permite avanzar.
Con determinación, como “DESAFIO de humanidad”, tomamos el legado de quienes han partido y nos comprometemos nuevamente a levantar la mirada, ponernos de pie para caminar, extender los brazos para abrazar, agitar nuestras alas para volar hacia el más alto destino que es el de servir y el amar.
Pedro Alberto Arellano Marín
|