Nuestra vocación y talentos

Creación de espacios de encuentro: Encuentros consigo mismo, con los otros, con su entorno, con Dios.

El cambio permanente y la velocidad de nuestra vida nos dispersan, nos disgregan y nos aíslan socialmente, generando con ello una cultura individualista y encerrada. Es en este contexto es que como DESAFIO DE HUMANIDAD buscamos favorecer el encuentro y el compartir, tanto a nivel de pares como de personas de mundos diversos.

Despertar el sentido:  Construir visión macro con una acción micro.

“Nunca hemos corrido tanto hacia ninguna parte”, Con esta frase Viktor Frankl se refería a nuestra realidad como humanidad. Muchas veces encerrados en nuestra actividad diaria, perdemos el foco, la dirección y el sentido… el “para qué” de todo lo que hacemos. Como DESAFIO DE HUMANIDAD proponemos mirar desde lo alto lo realizado, a fin de no perder el trayecto recorrido como la visión del destino. Aquí se funda nuestra capacidad para cuestionarnos, para no perder la dirección que llevamos, como para estar atentos al sentido del viaje.

Hilván de comunión. Un hacer comunitario: Cada persona, como cada organización esta invitada a ser una perla preciosa, ofreciendo sus talentos e identidad. Más una perla no hace un collar y muchas veces diversas iniciativas pierden su potencialidad, la amplitud de su tarea, en la incapacidad de  “hilvanarse”, asociarse, establecer “comunión” con quienes pueden ser su complemento. Los grandes desafíos de nuestra humanidad solo serán logrados en cuanto sepamos, ordenar nuestros objetivos particulares y nuestro actuar específico en torno a objetivos comunes que trascienden nuestra individualidad. Como DESAFIO DE HUMANIDAD ofrecemos nuestra capacidad para ser hilván de collar, que reúne a perlas diversas.

Puente entre mundos distintos: Puentes para el encuentro de los distintos mundos.

Para unir dos orillas distanciadas, solo un puente bien construido nos permite descubrir lo hasta antes desconocido.

Sabemos que la riqueza y el valor del ser humano se descubre principalmente en el encuentro con el otro que reconoce el valor de la diversidad. Más el temor a los que piensan, se visten o sienten distinto, es lo que nos lleva a levantar muros y alambradas impidiéndonos crecer con el aporte del otro. Como DESAFIO DE HUMANIDAD hemos desarrollado una pedagogía del encuentro.

Nuestra vocación al servicio del país: Todas nuestras competencias y actividades están ordenadas a nuestra visión de país que se funda en nuestra espiritualidad y antropología cristiana y que buscamos expresar cotidianamente con nuestro orden de valores. Parafraseando a J. F. Kennedy diríamos: ”no te preguntes que hace tú país por ti, sino más bien, que estás haciendo tú por tú país”